Cerebro y categoría humana

Si consideramos que el cerebro derecho es masculino y el cerebro izquierdo es femenino, estaremos en un error importante; el cerebro funciona como unidad compleja integrada que contiene dos hemisferios, uno derecho y otro izquierdo, que no son entidades separadas.

Los códigos de comunicación se procesan en el cerebro. El cerebro está cubierto por una capa exterior llamada córtex. En su interior hay cuatro áreas, llamadas lóbulos, cada uno de los cuales tiene distintas responsabilidades: el lóbulo es responsable del razonamiento, el lóbulo parietal se responsabiliza de la recepción sensorial, el lóbulo occipital es responsable de la vista, y el lóbulo temporal es responsable de la memoria, del habla, del lenguaje y del oído.

La manera de hablar y de manejar la voz va a depender, principalmente, del lado izquierdo del cerebro (responsable del habla y del lenguaje), de las zonas del cerebro llamadas área de Broca y área de Wernicke. Una zona localizada en el interior del cerebro, llamada sistema límbico (aloja el sistema nervioso simpático y el parasimpático) permite que tengamos respuestas emocionales específicas cuando oímos algunas voces, tonos o cuando vemos a alguna persona que conocemos o no conocida; estás respuestas emocionales nos causan sensaciones positivas o negativas. El sistema límbico es el responsable de que sintamos emociones; nos hace que podamos suscitar sentimientos.

De esta manera, somos conscientes de la forma en que opera nuestro cerebro, en el que se integran las dos áreas que la componen: la parte superior del cerebro, el córtex, donde vemos y escuchamos información, de manera objetiva; y la parte inferior del cerebro, el sistema límbico, en el que sentimos y vivimos las emociones. Esforzarnos en aprender a ser conscientes de lo que observamos, oímos, de lo que hacemos y sentimos es estimular, es adquirir riqueza, es aprender a vivir de manera diferente.

La calidad de vida determina nuestro bienestar, y para ello nuestro cerebro debe funcionar en conjunto con sus dos hemisferios: el hemisferio izquierdo o lógico-convergente y el hemisferio derecho o analógico-divergente. El lenguaje humano (corporal y verbal) tiende a desarrollar tanto un hemisferio como el otro. Mediante el lenguaje y a través de la creatividad la persona disfruta y crece con la búsqueda de nuevas posibilidades motrices y lingüísticas, nuevas maneras de vivir su corporeidad, creciendo en busca de la realización como ser corporal y como ser social, es decir como persona.

En realidad es posible gracias a la acción de la educativa (informal, formal y no formal). En este sentido, podemos hacer referencia al «cultivo», que deviene del verbo latino «colere», y cuyo significado etimológico posee un triple sentido: físico, ético y religioso. Observamos que este triple sentido engloba las tres líneas de despliegue de la acción humana, dando lugar a las tres actividades humanas fundamentales: hacer, obrar (sentir) y saber.

Quiénes somos?, qué buscamos?, qué debemos cultivar? Parece evidente que, siendo seres humanos, y teniendo en cuenta que desde que nacemos andamos queriendo conquistar la categoría humana, pretendemos diferenciarnos del animal, o mejor dicho, ser mejor animal; ser un animal cultural, y de esta manera convertirnos en persona. Es obvio que en ello nos diferenciamos, pues poseemos, además de lo instintivo, la capacidad de crear y adquirir cultura. La categoría humana la conquistamos cultivando la razón, mejor dicho, a través de la inteligencia, de los distintos talentos que conforman la inteligencia.

El complejo e importante quehacer del desarrollo de las inteligencias, es «el perfeccionamiento intencional de las potencialidades específicamente humanas»; es evidente que los talentos personales perseguirán las aptitudes sociales. Dichas potencialidades específicamente humanas hacen referencia a los estilos de aprender para adquirir los valores humanos.

Los valores humanos se podrán conseguir fomentando «actitudes», éstas no se aprenden ni se enseñan, se transmiten, se inoculan como por ósmosis. Es decir, que han de promocionarse desde la experiencia personal y hacia experiencias positivas y gratificantes. Los valores humanos se convierten en verdaderos símbolos de la educación, consiguen beneficiar la expresión individual y la comunicación social; pueden llegar a la sociedad desde una educación que contribuya a un mundo mejor. Pues como afirma categóricamente Rojas (1998) «la meta del ser humano es ser feliz».

Los talentos que hemos de trabajar para la mejora del potencial bio-psicológico en el proceso de construcción de la persona, a partir desde la propia inteligencia lingüística (verbal) y corporal (no verbal), son: la inteligencia musical, la lógico -matemática, la espacial, la interpersonal, la emocional, la artística y la inteligencia moral.

Autor: J. Paredes

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